Una de las personas que hemos conocido en la universidad que más nos cuida y malcría es Lea Ann. El viernes nos paso a buscar en una van y su hija, Laurie, en otra para llevarnos de visita dos escuelas de las que uno sale diciendo: WOW!
En la primera, River Hill High School, la escuela secundaria donde van sus hijos, pudimos ver no solo el rol de la escuela en lo que hace al alto rendimiento académico, meta que todas las escuelas persiguen en mayor o aun mayor medida, sino que pudimos ver el aspecto de la contención desde lo social que hace la escuela por medio de sus clubes.
Fuera del horario escolar los alumnos participan de clubes de diferentes deportes, artes plásticas, composición música electrónica, orquesta, danza, periodismo y una decena mas de opciones. Conversamos con los alumnos sobre lo bien que se sienten en la escuela, cómodos y haciendo lo que les gusta, juntándose con amigos, organizando fiestas, actuaciones, campañas de diversos tipos; además de estudiar las materias obligatorias.
Desde allí, solo cruzando un estacionamiento hicimos la visita a una escuela primaria, Clarksville Elementary, un donde nuevamente apareció el arte integrado a las materias, laboratorios de computadoras donde los chicos hacen proyectos novedosos e investigan y colaboran en wikis, además de practicar para sus exámenes estatales.
La mañana tuvo un broche de oro, almuerzo en lo de Lea Ann, quien generosamente nos abrió las puertas de su casa. En la sobremesa, conversamos y nos emocionamos con muchos temas que tocan el corazón y la fibra íntima de nuestros diferentes estereotipos nacionales y nuestras ideologías. Una de esas charlas que te mueven el piso.
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