No he vivido situaciones culturales que me resultaran totalmente nuevas o verdaderamente conflictivas como la cuestión del abrazo, y en esta oportunidad les quiero comentar como se fueron dando algunos los hechos que me llevaron a pensar un poquito el tema.
Durante nuestra primera visita a las escuelas, ya hace más de un mes, una de las mayores sorpresas, para los profesores argentinos en particular, fue ver que lo docentes nombraban a los alumnos por sus apellidos acompañados de Mr (señor), si el alumno es varón o Miss (señorita), se es mujer.
Luego al comenzar mis observaciones, compruebo que este trato distante entre docentes y alumnos era coherentemente acompañado de la distancia física entre ambos. Es decir cuando los señores y las señoritas (de 11 a 14 años de edad) llegan al aula a la mañana nosaludan con beso, ni abrazo, ni palmada! Solamente entre algunos varones he visto un rápido “choque los cinco” (high five!”) y a trabajar.
Apenas pasada una semana de eso, concurrí a una reunión muy interesante entre las alumnas del profesorado de Inglés, que están comenzando a hacer sus prácticas en los colegios estatales y su docente coordinadora. El motivo de la reunión era comentar y reflexionar sobre algunas prácticas que estuvieran observando en las escuelas y una de las futuras docentes trae el tema del contacto físico al debate, pidiendo consejo a la coordinadora sobre un listado de recomendaciones que había recibido en su escuela.
Les adjunto debajo de este relato la traducción del listado que menciono.
En el debate surge que el temor de ser llevados a juicio por acoso sexual ha hecho que los maestros y las autoridades estén tomando recaudos respecto del contacto físico con los alumnos.
Aunque los asesores pedagógicos, psicólogos y terapeutas creer que un abrazo puede ser un modo efectivo de interacción y de creación de vínculo con los alumnos, el hecho de que muchos profesores se hayan visto envueltos en denuncias, ha hecho que los ministerios de educación y organismos oficiales estén desestimando el contacto físico entre alumnos y profesores.
El tradicional abrazo que utilizáramos antaño para felicitar, alentar o consolar a un alumno, debería ser reemplazado de a cuerdo a las nuevas normas, por palabras de aliento y tal vez, los más audaces se animen a dar una palmada en la espalda.
La semana pasada en la escuela, Ms Hibbert, la maestra de ESOL que intento ayudar, estaba enseñando multiplicación de números mixtos y se suponía que yo debía darle una mano con los alumnos con más dificultades. Jajaja no quieran imaginar mi desesperación tratando de recordar de qué se trataba la cuestión.
En fin, un niño de Arabia, me llama preguntando las reglas de: +x+ , -x-, -x+, +x- …. Se las acuerdan? Digan la verdad! Después que terminamos de resolver las opraciones, me di cuenta que estaban mal, consulte a la profe y efectivamente tuvimos que corregir absolutamente todas. El niño Hassan, pasó al pizarrón y luego de realizar la cuenta asignada, espero nerviosamente el veredicto. Cuando Ms Hibbert dijo: Perfect!, él me miró por detrás de la espalda de la profesora y me guiño el ojo con complicidad, guiño que devolví, obviamente. Para mí fue como un abrazo!
Otra de las clases que siempre observo es la clase de computación, pero en ese mismo horario estuve observando una clase de español, por lo que llegué muy sobre la hora en busca de Mr Read, el profe que les conté me lleva a casa Entré muy silenciosa porque los niños aun estaban al teclado y una alumna, de las más pequeñas, al lado de quien siempre me siento para ver los trabajos que hace, se levantó corriendo a saludarme y simplemente puso sus bracitos delgados a mi alrededor y …me abrazó!
Bueno, me despido y les dejo un abrazo como los que junté esta semana, abrazos de los sanos, de los auténticos, de los limpios.
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Recomendaciones sobre el contacto físico con los alumnos
Siempre que sea posible, no estar a solas con un estudiante.
Esto incluye: no estar a solas con un estudiante en una casa o un coche, y nunca
llevar a un estudiante a su casa. En la medida de lo posible, evitar estar a solas con un estudiante en un aula.
Situaciones de riesgo incluyen: uno-a-una tutoría, consejería, después de la escuela o la detención de recreo, y hacer pruebas de seguimiento. Si no puede evitar estar a solas con un estudiante en la escuela, mantener la puerta abierta y permanecer a la vista.
Mantenga siempre una actitud profesional y distancia.
esto incluye: No socializar con los estudiantes o tratarlos como "amigos" o "amigos".
Nunca dar regalos, a menos que uno de uno a cada estudiante. Nunca envíe e-mails, mensajes de texto, o tarjetas a los estudiantes no relacionadas con las tareas escolares. No pregunte a los estudiantes acerca de sus vidas sociales o comentarios sobre su aspecto personal y evitar discutir detalles íntimos de su vida privada.
Evite el contacto físico con los estudiantes. Se trata de un área particularmente difícil. Los niños más pequeños suelen buscar y necesitan consuelo física de sus profesores que, por desgracia, puede ser la única fuente de la compasión y el amor que algunos estudiantes tienen.
En los primeros grados de la escuela primaria, un abrazo de vez en cuando es, probablemente, aceptable. Pero como regla general, lo mejor es evitar la mayoría de las formas de contacto físico, especialmente besar, acariciar el pelo, hacer cosquillas y abrazar. Use el sentido común: un “choque los cinco” para reconocer un trabajo bien hecho está bien.
Evite el uso de la fuerza física para imponer la disciplina. Cuando los estudiantes se portan mal o están fuera de control, no los toque o agarre para llamarles su atención. En cambio, use instrucciones verbales u otros métodos disciplinarios. Puede haber una rara ocasión cuando se tendrá que utilizar la fuerza física en defensa propia o para evitar daños a otras personas.
Si eso ocurre, usar la fuerza mínima necesaria para prevenir daño y llame de inmediato en busca de ayuda.
Sea especialmente cauteloso con los estudiantes "problemas". Algunos estudiantes vienen a la escuela con una serie de problemas emocionales necesidades y problemas crónicos, y que puede confiar en su maestro y pedir apoyo y orientación. Especialmente para un estudiante con problemas emocionales, los esfuerzos de un profesor para ayudar, lamentablemente, puede ser mal interpretado como algo más y puede llevar a una obsesión o dependencia.
Mientras que usted puede y debe expresar su preocupación y compasión, no debe asumir el papel de confidente o consejera. En lugar de eso, transfiera al estudiante con el consejero escolar o un profesional capacitado.