Aunque ya sabía desde unos 10 días atrás que tenía que encargarme de las palabras de despedida en la ceremonia de graduación, fue solo 2 o 3 días antes que comencé a amar párrafos aislados, pidiendo a mis compañeros ideas, frases, temas o personas que quisieran escuchar mencionados.
Por un lado la escritura fluye fácilmente cuando uno sabe que quiere decir y está motivado; por otro lado, escribir en inglés para una audiencia en su mayoría de hablantes nativos, me puso en un poco de aprietos, así que Sudha, mi amiga de la India, oficio de editora a eso de las 5,30 de la madrugada. Finalmente, allá partimos a una ceremonia que sabíamos iba a estar cargada de emociones, abrazos y recuerdos y promesas.
En las palabras no solo agradecimos a todos los que colaboran para que todo el programa sea un éxito académico y profesional, sino también a los que se involucraron personalmente con nosotros y fueron aceitando todas las bisagras, para que todas las puertas se nos fueran abriendo para hacer viajes, visitas, paseos, teatro, tour de compras etc.
Además de ser un discurso de agradecimiento me pareció importante que fuera un discurso de bienvenida a un nuevo desafío que enfrentamos ahora. Como volver a nuestros lugares de trabajo con todas las propuestas e innovaciones que desearíamos hacer, sin sufrimientos ni choques por parte de los que quedaron en cada uno de nuestros países. Como ingeniar una devolución que sea recibida en forma positiva. Esa es la tarea que tenemos para el hogar.
La ceremonia siguió con intercambio de regalitos y
más abrazos y los certificados...
y más lágrimas y nuestra canción....
y más fotos .
Otro regalito inesperado aunque la gente de la universidad dice haberlo tenido programado, fue la nieve! Salimos de la ceremonia y nevaba dulce y suavemente. Imagínense, que salvo los dos colegas de Finlandia, el resto de los becarios, viene de zonas muy tropicales: India, Singapur, Sud África, Méjico… así que ya sin lagrimas, pero con muchas fotos disfrutamos el paseíto hasta el restaurant donde almorzamos.
La noche termino, al estilo latino, con toda otra vez reunidos en casa donde comimos cositas ricas y bebimos aun mejor. Aquí si dimos el abrazo final a Dr G su esposa, Jill y a las coordinadoras, Lea Ann y Stacy, que habían logrado llegar aun a pesar de la nieve.
Los demás seguimos de charla y canto..… nos cuesta despedirnos.

