Cuando Glen estuvo en Argentina en junio de este año, mi mami, Rosy, le mostro sus artesanías en vidrio y como él quedo maravillado, ella le preparó un “llamador de ángeles” que tuve que ir a llevarle a Miami. Quien no hace un sacrificio por un amigo! Jiji
Solo teníamos dos días para tratar de descubrir Miami y Glen ingeniosamente planeo cantidades de actividades que me permitieron conocer algo de esta enigmática ciudad, llena de sorpresas, diversidad, arte, argentinos, arena y sol.
El recorrido lo iniciamos el mismo viernes disfrutando de un mega evento de arte con instalaciones distribuidas en diferentes puntos de un parque y la ciudad.
La maratón del sábado, empezó con caminata por la playa y costanera, vistita la pequeña Habana y un paseo por la escuela donde Glen trabaja.
De allí un crucero en bote que nos dio una recorrida por varias islas y las casas de muchos famosos.
El bote ancló en una plaza donde una banda tocaba música cubana y muchas personas bailaban con un ritmo increíble. De la salsa y el mambo a la ópera solo nos separaron algunos kilómetros. Pudimos disfrutar de un espectáculo alucinante
Domingo de caminata por la playa y visita a la pequeña Buenos Aires! Encontré sandwichitos de miga, empanadas, sacramentos y vigilantes, y todo lo que un argentino puede estar extrañando.
Antes de tomar el avión hicimos el último paseo por la calle Lincoln, haciendo algunas compritas en las ferias de antigüedades y también la feria de productos frescos.
La ciudad ya estaba vestida de rojo, verde y dorado, muchas luces navideñas y villancicos se escuchan al pasear sin saber en realidad de donde vienen las melodías.
Estar en Miami, me hizo sentir más cerquita de Santa Rosa, escuché mucho acento porteño y además recordamos con Glen muchas anécdotas y gente amiga de Santa Rosa.
Gracias Glen, por este empacho de sol y arena, diversidad de artes, bellos paisajes y cálida amistad.
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