domingo, 5 de septiembre de 2010

Visita al Cementerio de Arlington y el Nacional Mall

Por suerte con un poco menos de calor ya, el finde largo invitaba a alguna salidita más osada y alla salimos le grupo de los 5 latinos y Mikko, profesor de física de Finlandia, hacia Washington Dc a tratar de descubrir algún lugar más de los cientos que tendremos oportunidad de conocer en este tiempo. El elegido fue el Cementerio de Arlington, un lugar por demás paradigmático y que provoco en la mayoría de nosotros la dualidad de estar recorriendo una atracción turística, con su colectivo para turistas, un mapa con recorridos sugeridos etc. y al mismo tiempo un lugar de mucho silencio y emotividad para los lugareños; en el que se puede rastrear en cada parcela y en cada lápida la crónica de las guerras de los EEU.


 El cementerio se extiende en la ladera de una colina y uno puede recorrer a pie por senderitos que suben y bajan, los diferentes puntos de interés, como la tumba del soldado desconocido.


Una de las frases que me dejó pensando…: “Freeedom is not free” (la libertad no es gratuita)
Desde allí cruzamos el puente sobre el rio Pottomac caminando y llegamos a Lincon Memorial, 
 (http://www.nps.gov/linc/ ) un monumento imponente con escalinatas que marca uno de los extremos del lago en espejo tan conocido. Desde allí se puede recorrer a pie o en colectivo, lo nuestro siguió siendo “a patita” toda orilla del lago mientras se siguen visitando diferentes monumentos recordando los caídos en diversas guerras. El más visitado y uno de los más significativos es el murallón de los caídos en Vietnam.   Cuando uno inicia el recorrido la muralla es baja y luego se va agrandando hasta que el visitante queda a la sombre de todos esos nombres anónimos grabados en la piedra. Me dio un poquito de escalofrío a decir verdad.
  
El lugar destinado el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial marca el otro punto final del algo, es una construcción imponente con columnas que representan todos los estados de los EEUU , y los demás continentes y donde los caminantes que vienen recorriendo el parque parecen acostumbrar a darse una refrescadita de pies en la fuente central. 
 Justo lo que necesitábamos, para poder juntar fuerzas y continuar nuestro excursión visitando el imponente obelisco; Monumento George Washington y regresar casa después de un paseo por demás atractivo y movilizador.

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