martes, 26 de octubre de 2010

Aprender Haciendo en JDHS

Nuestro viaje a New York el fin de semana pasado, no solo nos tuvo deparadas las sorpresas de la ciudad de los rascacielos, sino que  además nos hizo vivir una experiencia escolar inolvidable.
Uno de los profesores norteamericanos del intercambio, Martin Haber, nos invitó a visitar su escuela: John Dewey High School, en Brooklyn. Allí hicimos nuestra primer parada y nos encontramos con una escuela diferente. Les cuento y les muestro fotos…
John Dewey, uno de los educadores más famosos que ha tenido la historia de EEUU, a quien hemos leído con mucho respeto en la facultad y cuyos ideales conocí gracias a Vilma, Cris y Chachi, pregonaba el “Aprender Haciendo”. El creía que dándoles a los alumnos algo para HACER -no algo para APRENDER- y cuando ese hacer era de tal naturaleza que obligaba a PENSAR, el aprendizaje se daba naturalmente.
Cuando llegamos, Martin nos estaba esperando con un grupo de alumnos del último año, quienes luego de las presentaciones nos separarron en pequeños grupos y nos fueron guiando por toda la escuela. Nos mostraron aulas, clubes y diferentes sectores de la escuela; presenciamos clases, vimos alumnos trabajando en Geografía, Inglés, Inglés para Extranjeros, Arte (esculturas), haciendo sus tareas en salas que llaman departamentos, donde además pudimos escuchar alguno tocando la guitarra y nos prendimos a cantar. 

En la mayoría de las aulas, los alumnos estaban intercambiando opiniones, debatiendo,  en pequeños grupos o en el gran grupo, los docentes, entremezclados ente ellos, ayudando y generando debate en un ambiente más informal (desde el trato hasta la vestimenta) que los que he visto hasta el momento, pero de mucho respeto.
 
Uno de  los clubes que disfrutamos visitar fue el de fotografía, allí el profesor nos invito a visitar la página del porgrama de fotografía, en la que los alumnos y ex-alumnos aportan sus fotos cuando viajan a sus países de origen. Estamos invitados a hacer intercambios vía internet con alumnos de nuestros países, por supuesto.
La frutilla del postre fue compartir una pequeña charla con el grupo de estudiantes que pertenece al “Gobierno Estudiantil”,  ellos hacen ejercicio de la política dentro de la escuela y debaten temas de los alumnos que luego presentan al director.
Nos despedimos con el alma rechocha de tanta experiencia y aprendizaje a flor de piel, agradeciendo a Martin, por su calor humano y predisposición así como tambien a sus alumnos, que viven la escuela como propia, con un gran sentido de pertenencia y compromiso, que hacen, piensan, aprenden y sueñan. John Dewey seguramente se sentiría orgulloso de que ellos representen sus ideales.
Se imaginan mis amigas "las didactas", que las tuve presente en todo mi recorrido, tratando de observar lo que ustedes observarían y agradeciéndoles desde los miles de kilómetros la posibilidad de poder apreciar desde otro lado esta maravilla en acción.

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